Aprender a callarse
Hay sitios de la vida donde no hago pie. Sitios donde me hundo bastante fácil. Donde me incomoda estar. Esos lugares donde se rinde culto a la superficialidad. Al puro utilitarismo y al lucro. A la velocidad de las cosas. A la cháchara sin descanso. A las fábricas de la mentira. El engaño. Donde se tritura sin piedad a la masa adocenada.
hambrederealidad

Hambre de realidad.

“Lo que me decepciona no es que Frey mienta, sino que no mienta mejor. debería haber dicho: Todos los hombres que escriben sobre si mismos son mentirosos. He creado una persona más tunante y divertida, más llena de vida de lo que yo jamás podría ser”, escribe David Shields en Hambre de realidad.
Luego hay otros lugares donde me va la mar de bien. Donde estoy bien conmigo mismo. Casi todos esos sitios están asociados al arte de caminar, donde desacondiciono la mirada, la desnudo, la despojo de grumos y la abro al mundo. Vivir es una conmoción y caminar es hacer de un segundo toda una vida. Caminar es aprender a callarse.

Estaciones de regreso.

“En la inmensa fosa común de los días irrelevantes, enterrados en masa en un lugar desconocido, sin ninguna lápida y ninguna inscripción, donde están revueltos los cadáveres de los miércoles y los domingos, los marzos y los octubres, de repente destaca el mausoleo de un día que acertamos a nombrar, y al que nos pasamos la vida volviendo para poner flores”, dice Jacobo Bergareche en Estaciones de regreso.
Puedes adquirir Hambre de realidad y Estaciones de regreso en:
FacebookTwitterWhatsAppShare
Utilizamos cookies propias necesarias para el funcionamiento de esta web y de terceros para mejorar nuestros servicios de análisis con Google Analytics. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información en Política de cookies. ACEPTAR
Aviso de cookies