El arte es lo que me consuela de vivir

Me atrae lo inútil. La utilidad de lo inútil quiero decir. Me atrae lo placentero, que es inútil, o sea, más útil que lo útil, o eso decía Leopardi. Me atrae lo bello, que se considera inútil, no siéndolo. Todo lo bello que hace estallar el espíritu. Lo ensancha. Lo inflama. Lo eleva. Lo bello es el mar mojando de sal los radios de la bici. Lo bello es una flor, del bien o del mal, una flor erguida bajo la tormenta suave de un árbol. Lo bueno, lo bello, el arte es lo que me hace feliz y me metamorfosea, me hace otro, veo ahí dentro en mí de pronto a otro cuando toco con los ojos el arte.  “El arte es lo que mejor consuela de vivir”, dice Gautier, al que Charles Baudelaire le dedica Las flores del mal

 

“Al poeta impecable, al perfecto mago de las letras francesas, a mi muy querido y venerado maestro y amigo Théophile Gautier, con los sentimientos de la más profunda humildad, dedico estas flores enfermizas”, escribe. 

 

Gautier, sí, era impecable. Polifacético: poeta, dramaturgo, crítico, novelista, periodista, fotógrafo, excéntrico…Y dejó grandes páginas, grandes textos como éste sobre Esmirna recogido en Constantinopla: “El bazar se compone de una infinidad de callejuelas flanqueadas por tiendas, o más bien por alcobas de media altura, en las que están los mercaderes en cuclillas o acostados, fumando o durmiendo, o haciendo rodar entre sus dedos el comboloio, especie de rosario turco formado por cien cuentas que correspondes a los nombres o epítetos de Alá”.

 

Puedes adquirir Constantinopla en:

https://circulodetiza.es/libros/

FacebookTwitterWhatsAppShare
Utilizamos cookies propias necesarias para el funcionamiento de esta web y de terceros para mejorar nuestros servicios de análisis con Google Analytics. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información en Política de cookies. ACEPTAR
Aviso de cookies