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Diario Vasco – Marta Fernández

Extracto del medio de comunicación

«Se vive mejor sin estar pendiente de la cuota de audiencia»

La periodista Marta Fernández (Madrid, 47 años) hace un recorrido por los grandes mitos cinematográficos, enlazándolos con los escritores que han creado un canon literario, en su nuevo libro ‘No te enamores de cobardes’ (Círculo de Tiza), donde reflexiona sobre figuras como Marilyn Monroe o Tarantino, y películas como ‘Harry Potter’ o ‘Matrix’.

-¿Cómo nace su nuevo libro?

-Creo que tiene dos orígenes por parte de dos personas. Una es Eva Serrano, la editora de Círculo de Tiza, y la otra es Màxim Huerta. Eva y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo, y ella me decía que quería recopilar mis textos porque eran más literarios que periodísticos, y tienen un hilo conductor, que tiene que ver con la mitomanía y cómo nos construimos con las ficciones. Màxim siempre me decía que tenía que publicarlos en un formato más compacto, porque todos ellos tenían algo en común.

-Se lo dedica a su padre.

-Entre las muchas cosas muy bonitas que enseñan los padres, y que a veces no tenemos en cuenta, es cómo nos enseñan a amar aquello que amamos. Él me enseñó a amar el cine. Siempre recordaré cuando me llevó al cine Imperial en Madrid, a ver ‘Fantasía’. Me produjo un impacto tremendo. A mi padre le debo el amor por el cine, la imagen y por la historias escuchadas audiovisualmente.

-Hablas en el libro de figuras importantes en el siglo XX. ¿Cree que las mujeres están olvidadas en nuestra historia?

-Por supuesto que hay figuras femeninas totalmente olvidadas. Pero hemos visto de un tiempo a esta parte que, por ejemplo, en el caso de las científicas, ahora hay muchas que están siendo reivindicadas. Es verdad que estamos creciendo y reivindicando a muchas mujeres, colocándolas en el lugar que merecían y en el que no fueron vistas en su momento. En el libro hablo, por ejemplo, del personaje de Marilyn Monroe. Tenía una sensibilidad artística profundísima y solo la vimos como un icono cinematográfico, con una belleza arrasadora.

LAS FRASES:

-«Marilyn tenía una sensibilidad artística profundísima y solo la vimos como un icono»
-«Existe el mito de que a los presentadores la cámara les licúa las neuronas»

-Sobre los mitos que se caen, ¿hay que separar la importancia de su obra de sus asuntos personales?

-Es la vieja diatriba entre el autor y su obra. Creo que muchas veces es muy difícil separar la genialidad del mito de su figura personal. Si echamos la vista atrás y pensamos en personajes, grandes autores y genios, como Lope de Vega, Cervantes o el propio Shakespeare, fueron unas personas bastante dudosas en lo personal, pero como ha pasado el tiempo, nos permite separar eso de su figura artística. Sus obras siguen intactas, al margen de su comportamiento. Ahora, de muchos personajes que tenemos dudas, pues ese comportamiento personal pasará y seguirá prevaleciendo su obra.

-¿Se vive mejor sin estar pendiente de la audiencia del día anterior?

-Por supuesto que se vive mucho mejor sin estar pendiente de la cuota de audiencia. Porque es muy misteriosa. Nadie conoce a alguien que tenga un audímetro en casa. Es uno de los grandes misterios de la humanidad.

-¿Echa de menos la tele?

-Me gusta mucho la tele y, de vez en cuando, hago colaboraciones que disfruto mucho. La tele es una parte de mí. Estuve 22 años trabajando en ella y es un medio que me apasiona.

-¿Con qué formato le gustaría regresar a la pequeña pantalla?

-Me gusta todo tipo de formatos. Lo que más he hecho es actualidad, pero también me gusta el formato cultural.

-¿Ha desconectado de la actualidad o sigue fiel a su repaso diario a periódicos y medios?

-Un periodista nunca puede desconectar de la actualidad. Durante el confinamiento, ante tal avalancha de información, con esa especie de carrusel de noticias que se repetían, tuve que desconectar durante días porque me resultaba muy insoportable.

-Publicó su primera novela, ‘Te regalaré el mundo’, cuando presentaba en Mediaset. ¿Notó algún prejuicio?

-Ese prejuicio siempre existe. Te dicen: ‘anda ésta, que es presentadora de televisión y que ahora escribe una novela’. Existe el mito de que a los presentadores de televisión la cámara les licúa las neuronas. Eso no es cierto. Los presentadores también trabajan con el lenguaje y, sobre todo, trabajan con el relato y con el cómo contar una historia. Ese prejuicio es muy antiguo, pero se repite mucho e incluso se lo dicen a gente consagrada que ya lleva muchas novelas a sus espaldas y le recuerdan su pasado televisivo.

-¿Cómo ve la política cultural de nuestro país?

-La veo silenciada, como si no existiera. Fíjate qué paradoja, pues el confinamiento nos demostró que es la cultura la que nos sostiene y nos une. Buscábamos canciones, películas y lecturas. Los lectores volvieron a las librerías. Pero esto no es una cosa nueva. En España, la política cultural se ha utilizado como un arma arrojadiza.

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