El oficio de editor y la ludopatía‏

La profesión de editor tiene mucho que ver con la ludopatía. Un jugador
apuesta obsesivamente al 13 impar y rojo. Ve señales por todas partes que le
dicen que la bola de la ruleta se parará justamente ahí, 13 impar y rojo. Y no
ve nada más porque nada le parece más claro ni más evidente y se siente superior a
los demás porque ellos, los muy imbéciles, no lo ven.

Un editor apuesta cada vez que publica un libro. Y percibe señales, ve
augurios, oye voces que le dicen que ese libro, ese libro justamente y no otro
dejará una huella, marcará una diferencia. Es su banal aspiración a un trocito
de inmortalidad. Al editor, incluso a los modestos como yo misma, le llegan
muchos más textos de los que podría leer si viviera dos vidas. Y los mira, cada
vez más inapetente, como un enamorado al que han abandonado muchas veces,
anticipando que nunca, nunca más volverá a dejarse romper el corazón. Pero de
repente un día cualquiera abre una página, sigue leyendo y empieza a sentir un
cosquilleo en los dedos, y un pequeño latigazo en la nuca, y luego un pulso más
acelerado y de nuevo todo son señales, augurios, voces. 13, impar y rojo. Y
termina de leer y edita y maqueta y corrige y decide cubiertas, y elige los
textos de la contra y cada vez lo ve más claro. Dirige la bola de la ruleta con
su mente y cree que se parará justo donde debe. Y todo es febril y es obsesivo y
es abismal. Hasta que tiene el libro en sus manos no descansa. Y luego sufre si
no lo ve en el centro de los escaparates de las librerías, en la cima de las mesas de las novedades, y teme que esa emoción que lo traspasó cuando leyó unas palabras escritas por otro no le llegue a los muchos que tanto la necesitarían, porque son necios, porque no tienen tiempo, porque se distraen con otros libros mucho, pero mucho peores y porque sabe ya que todo va muy deprisa. Y sufre porque no entiende como esos lectores no entienden que es en el 13 impar y rojo donde está la fortuna. Y a los pocos días, vuelve a empezar, como un Sísifo engolfado, esperando a que abran otra noche el casino.

Conozco a Nuria desde que era poco más que una niña algo repelente en su
precoz inteligencia, la he visto crecer hasta convertirse en la joven mujer q es
hoy y sé bien de su brillo, de su rapidez, de su extraordinaria capacidad para
ver lo que nadie más ve. Pero eso no es la razón x la q he publicado COSAS QUE
BRILLAN CUANDO ESTÁN ROTAS. El conocimiento previo no tienta al jugador, lo
mueve el riesgo. Es la primera vez que Círculo de Tiza publica una novela, aunque
sea una crónica novelada. Y esta vez, sí, creedme, cerraré los ojos antes de
que la ruleta comience a bailar y cuando al fin se pare, sin necesidad de
abrirlos, sabré que estaba en lo cierto.

Por Eva Serrano, directora de Círculo de Tiza.

Puedes adquirir el libro de Nuria Labari en:

http://circulodetiza.es/autores-2/nurialabari/

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