Elogio de la brevedad y la levedad

Darwin partía los libros grandes en dos trozos para sostenerlos mejor. “También arrancaba capítulos que no le resultaban interesantes”, recuerda David Shields en Hambre de realidad. Un manifiesto, uno de los libros con los que cuenta nuestro catálogo.

Shields dedica uno de sus capítulos a elogiar la brevedad y cita unas palabras del crítico ruso Shklowski: “El mérito del estilo consiste en transmitir el mayor número posible de ideas en el menor número de palabras”. ¿Cuánto puede quitarse sin que la composición deje de ser inteligible?, se pregunta David Mamet, en un artículo publicado en el New York Times, bajo el título: “Hearing the notes that arent’s played”. La comprensión de este problema -continúa Mamet- o la falta de comprensión, separa a quienes saben escribir de aquellos que no saben. “Chéjov quitó el argumento. Pinter, elaborando, quitó la historia, la narración; Beckett, la caracterización. Aun así oímos esas cosas. La omisión es una forma de creación”, dice.
La brevedad. La levedad frente al peso. “Tras cuarenta años de escribir fiction, tras haber explorado distintos caminos y hecho experimentos diversos, ha llegado el momento de buscar una definición general para mi trabajo; propongo ésta: mi labor ha consistido las más de las veces en sustraer peso; he tratado de quitar peso a las figuras humanas, a los cuerpos celestes, a las ciudades; he tratado, sobre todo de quitar peso a la estructura del relato y al lenguaje”, dice Italo Calvino en ‘Seis propuestas para el próximo milenio’.
“La línea de la belleza es la línea de la perfecta economía”, sentencia Emerson. Quizá lleve razón…
Pueden adquirir el libro de David Shields en la siguiente dirección de nuestro catálogo:
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