Hombre lento

Ya que no puedo cambiar de vida cambiaré de velocidad. Me volveré un hombre lento. Un hombre que se agita despacio, con progresiva discreción, por la abstracción del tiempo. Practicaré la lentitud y parecerá que al moverme no me muevo. Quizá parecerá, si alguien de repente me observa, que he salido del surrealismo, que he salido de las propias manos de Dalí, o que simplemente estoy cayendo como la nieve en un plano cualquiera de Nuri Bilge Ceylan.
Me desplazaré con ligera alegría hacia mi arqueología interior. Haré un viaje hacia dentro “en busca de astillas y fragmentos”, como escribe Jordi Soler en sus ‘Ensayos bárbaros’, que me dirijan hasta los pies de un hallazgo clave de mi vida pasada, “un descubrimiento crucial” que termine por reorientarme.
“Uno siempre se lamenta después”, escribe Coetzee. Uno siempre se lamenta cuando es demasiado tarde, me digo una y otra vez, mientras dejo de lado todo lo que va demasiado rápido, todo eso que me acelera y me abruma un día y otro. Buscaré para siempre la lentitud y conversaré conmigo mismo “sin prisa y de manera arborescente”, como aconseja Soler, y me contaré historias lentas alrededor del fuego, mientras observo “de qué forma pasa el viento sobre la hierba, porque ahí está la verdadera información, la verdadera noticia que es el misterio del mundo”.

Puedes adquirir el libro de Jordi Soler ‘Ensayos Bárbaros’ en la siguiente dirección:
http://circulodetiza.es/autores-2/soler-jordi/

 

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