Marcos Ordóñez sobre ‘Lacrónica’ de Martín Caparrós

“Lacrónica” me parece sensacional, imprescindible. Con Martín Caparrós hay siempre mucho que ver y que leer y, para los que escribimos, mucho que aprender. El libro está repartido en crónicas y antecrónicas, en distintos cuerpos de letra. Yo me he abalanzado primero hacia las antecrónicas, porque ahí la voz de Caparrós cuenta por qué se dedica a esto y como se plantea el trabajo: esa parte es una suerte de memorias periodísticas y una absoluta lección magistral por entregas, con claridad y sin un átomo de pedantería. Y luego está la antología de las muchas cosas que ha escrito a lo largo de muchos años. Todas valen la pena, todas te dejan boquiabierto en un momento u otro. Lo único que me parece digamos mejorable es el título (y su miniteórica): eso de “Lacrónica”, seguidito, para jugar a desacralizar un poco el género obliga a decir/escribir “la lacrónica” cada vez y suena raro. Minucias aparte, hoy en día el término “maestro” se lo aplican a cualquiera. Caparrós es un maestro verdadero. (Y sigan esa editorial, Circulo de tiza. Ahí están publicando a algunos maestros verdaderos. Y maestras. De la crónica, de la entrevista, del artículo)”.

 

Marcos Ordóñez. Encuentro digital en El País. (11 de noviembre de 2015)

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/11/09/actualidad/1447082543_228245.html

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