Scott Fitzgerald: “Estoy harto por igual de la vida, el licor y la literatura”

Francis Scott Fitzgerald se diseñó a sí mismo para ser percibido fuera de casa como un ser delicioso. Quiso hacerse notar. Se peinó bien. Llevaba trajes perfectos. Corbatas de lana. Tabaco del bueno. Francis Scott Fitzgerald entró en la vida como el que entra en un cine y patentó una forma de estar en el mundo. Entre el éxito, la indolencia, el talento literario y los excesos. A los 23 años tuvo un éxito tan fuerte que lo derrumbó sin darse cuenta. Acababa de publicar A este lado del paraíso. Era 1920 en EEUU. Aquel momento inauguró su eslalon. Lo situó bajo el foco de todos los editores, apuntaló su ambición y la riña con su oficio. Aquel escritor triunfal y sobrevenido gozaba del veneno de la literatura y de la frivolidad como antídoto. Sólo había que masajear las dos pasiones para romper a hervir con el desastre como meta.

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http://www.elmundo.es/cultura/2016/01/16/56992e4ee2704e02318b45e9.html

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