Viajar, contar, viajar

Una crónica de viajes no se hace en los ratos libres entre el almuerzo y la siesta, ni se resuelve con una caminata por el centro histórico, ni se consigue desde una piscina cinco estrellas. Hacer crónicas de viajes es un trabajo extenuante y vertiginoso: el cronista enfrentado al espacio -desmesurado-, y al tiempo -finito- de su viaje, viviendo en una patria en la que, a cada paso, debe tomar la única decisión que importa: qué mirar.

guerriero

Leila Guerriero.

No hay un catálogo del buen cronista, pero, si lo hubiera, diría que es alguien que entra en iglesias y mezquitas, en bares y en cementerios, en clubes  y en las casas, que habla poco, que escucha mucho, que lo mira todo -carteles y colegios, la gente por la calle, los perros, el clima y las comidas- y que, después de mirar, hace que eso signifique: que descubre, en aquello que miraron tantos, una cosa nueva: que cuente Nueva York -París o Tokio- como si fueran terra incognita.

Zona de obras. Leila Guerriero

 

Puedes adquirir este libro en…

http://circulodetiza.es/autores-2/leila-guerriero/

FacebookTwitterWhatsAppShare
Utilizamos cookies propias necesarias para el funcionamiento de esta web y de terceros para mejorar nuestros servicios de análisis con Google Analytics. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información en Política de cookies. ACEPTAR