Extracto del medio de comunicación

Te quiero viva, burra

Nos cuenta LORETO SANCHEZ SEOANE, la escritora y periodista madrileña autora de este fascinante libro que os recomiendo con fervor, que ‘Alejandra Pizarnik vivió siempre con la intención de no hacerlo… Era tan extraña como rara, cuando la extrañeza es una virtud y la rareza margina. Tuvo fuerzas para aguantar 36 años despierta, pero un día contó bien las pastillas…y se echó a dormir porque la realidad era el lugar de los espantos’.

Fue poeta, una de las grandes, de las mejores. Llegó a ser reconocida e incluso amiga de los más famosos: Rosa Chacel, Octavio Paz o Julio Cortázar se enamoraron de su ímpetu (dicen que ‘La Maga’ de Rayuela era ella). «Pero las mentes complejas son incapaces de mantener el entusiasmo aislado de la derrota». Un día ya no pudo más, y desde un hospital para dementes le escribió una carta a Cortázar a modo de despedida. Le llegó con dos meses de retraso. «Corriendo, metió en el buzón una nota: `Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís?… No te acepto así, no te quiero así, yo TE QUIERO VIVA, BURRA…» Pero nunca hubo respuesta.

Bueno, y con esto creo que ya podréis entender el título del libro. Alejandra Pizarnik es una de las 27 mujeres, artistas, científicas o escritoras, de muy distinto origen, mundo y tiempo, que son perfiladas, con auténtica mano maestra, por LORETO SANCHEZ. Esta ha querido recuperar la memoria de estas fascinantes mujeres llenas de pulso, dotes y talento, que quisieron ser libres y coherentes en un mundo firmado por hombres, llegando a perder en muchos casos la vida o la cordura. Y ya sé que esta clase de libros se está poniendo de moda de un tiempo a esta parte; pero, os aseguro, que en muy pocos se despliegan unos textos tan llenos de audacia, de nervio narrativo y de escritura trepidante como en éste. «Entre la fuerza de la mejor literatura y la precisión del necesario periodismo», dice Antonio Lucas.

El libro se divide en tres partes: ‘Invisibles’, ‘Delirantes’ y ’Vigas’. Las Invisibles son esas de las que nos hemos olvidado y que tuvieron una gran importancia: Gertrud Kolmar, la gran poeta alemana que murió en Auschwitz; Enriqueta Otero, la miliciana abandonada por el PCE o Lou Andreas-Salomé, la filósofa sin la que, seguramente, no hubieran sido los mismos Nietzsche, Rilke o Paul Klée.
Las ‘Delirantes’ son, sobretodo, poetas y artistas: Marga Gil, la escultura prodigio que se voló los sesos; Violeta Parra, la cantautora que no soportó el amor o Florbela Espanca, la primera universitaria portuguesa, la escritora a la que todos abandonaron. Finalmente, ‘Vigas’ acoge a las mujeres artistas, arquitectas o científicas que estuvieron a la sombra de sus maridos: Rosalind Franklin, la Premio Nobel que no recibió el galardón; Colette, la narradora que escribía para su marido o Gerda Taro, la autora de buena parte de las fotografías de Robert Capa.
Así, hasta 27. Seguramente habrá muchas más. Pero este libro maravilloso es un reconocimiento a todas ellas. Un intento de saldar la deuda con su vida, su obra y su legado universal. Objetivo cumplido.

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