Cocinas
Amo las cocinas. Me serena pasar tiempo en ellas. Me dan seguridad, tranquilidad, como los cementerios. Hacer de comer. Limpiar los cacharros. Tomar una copa de vino mientras alguien me cuenta un chismorreo. La primera de mi vida era estrecha y compacta como la del Mibu, en Tokio, el único no-restaurante del mundo que tiene…







