Los veranos que acaban bien
Como todo lo bello escribir es una inutilidad. Además te sale joroba. Se te agarrotan las rótulas. Vives apartado, más solo que la ballena de cincuenta y dos hercios. Y olvídate del beneficio o el éxito, de verte apilando riquezas en la esquina de un granero. Sin embargo, un día de sol en el que…

