Entradas del home

Políticos

Cuando era muy joven y todavía no veía desfibriladores por todas partes, trabajé para varios políticos, que es muy parecido a estar en una mina sacando cobalto. Me salieron las canas de golpe y perdí mucho pelo como Simeone. Llevaba siempre un ejemplar del Tao Te Ching para desacelerarme el corazón y tuvieron que invitarme…

Un fondo de pereza

Me gusta, como Duchamp, respirar más que trabajar. «Me hubiera gustado trabajar pero había en mí un fondo de pereza tremendo. Nunca he trabajado para vivir. Trabajar para vivir es, en cierto modo, una estupidez desde el punto de vista económico», decía el francés. Me gustaría contar con toda esa energía que se necesita para…

Viendo la vida pasar

Celebremos esta luz humilde, generosa, que disuade de grandes conquistas, de ambiciones. Este dios luminoso que sobrevuela con suavidad la tarde y apacigua, reconcilia y serena. Estas esquirlas de luz que elevan, que te acercan a lo bueno, a lo bello. «El deseo de luz produce luz», escribió Simone Weil. Celebremos los libros que llegan…

Los días buenos

Los días buenos son esos en los que no se te olvida vivir. No se te olvida mirar el mundo con asombro, acariciar con los ojos las cosas minúsculas, la vida pequeña. Celebrar que, pese a todo, digan lo que digan, sigues aún vivo, y puedes meter los pies en el mar, caminar de noche…

La luna

Cuando nos preguntan por ese olor que nos hace felices no decimos el del dinero. Ni el del interior del coche que nos dieron ayer. Ni el de aquel hotel lujoso en la city de Londres. No, cuando nos preguntan por ese olor que echaríamos de menos cuando ya no andemos por aquí contestamos cosas…

El yin y el yang

Cuando Ursula K. Le Guin era joven, o quizá todavía una niña, veía a su padre leyendo un libro encuadernado en piel amarilla con caracteres chinos. Era el Tao Te Ching. El padre de Ursula tomaba notas de este libro milenario y misterioso. «¿Qué haces?», le preguntó un día a su padre. Y este respondió:…

La vida lenta

Por aquí, cuando caen tres gotas, nos deprimimos. Nos da un vuelco el corazón. Nos escondemos si vemos que el cielo amanece con un gris berlinés suicida. Escondemos las cuchillas. Los cuchillos. El botiquín con los barbitúricos. Las sogas. Aquí no hacemos poesía con la nostalgia, ni con la monotonía machadiana de lluvia en los…

Tomar el sol

Lo mejor que se me da en esta vida es tomar el sol. Me preocupa que un día se apague y no podamos luego secar la ropa. Somos dos gatos en casa pero el bombo de la colada siempre está lleno. Para que el sol siga saliendo otra vez mañana le hago mis libaciones, con…

Mariposas en el estómago

Las mariposas de mi estómago aún no se han extinguido por el calentamiento global. Lo sé porque el otro día vi a Scarlett Johansson en Lost in translation y me subió una corriente bioquímica por el esófago que a punto estuvo de machacarme el corazón, si acaso me queda ya algo de eso. ¡Qué manera de…

Mi media naranja

Feng Shui guarda los posos del café que se toma cada mañana. Los vacía en un tarrito de los que nos dan cuando compramos comida china. A Feng Shui le pirra el Siu Mai. Por la tarde, cuando se ducha, se frota la piel con los posos. Dice que reduce la celulitis. Llevo con Feng…